Inquietud
Cuando el reloj dio las campanadas, el peso de su niñez cayó sobre él y supo que el sueño no había hecho más que empezar. Un nuevo amanecer se abriría paso en su vida.
El camino se presentaba incierto, la noche seguía siendo fría y oscura, tan solo la trémula luz de una llama calentaba su corazón, la misma que tendría que utilizar para iluminar el camino que habría de recorrer.
E.G.

Comentarios
Publicar un comentario