Los invisibles de Sol


Lo más difícil de todo es desprenderse de esa capa de ego que nos domina.  
Deshacerse del “yo quiero”, del “yo soy” del “yo tengo”. 
Hay unos chicos en Sol que lo tienen muy claro.
Nos estamos dejando hacer porque la mayoría baja la mirada. 
Porque la mayoría aún tiene una casa donde vivir, una manta para cubrirse y un lugar donde alimentarse.
Pero cada vez son más los que ya no tienen esperanza.
Los que ya no tienen un techo bajo el que dormir.
Cada vez son más los jóvenes que se tienen que marchar en busca de un trabajo digno. 
Jóvenes inteligentes, preparados y desilusionados porque el país que les ha visto crecer ya no cree en ellos.
Las palabras no sirven de gran cosa, todos hablamos, todos nos quejamos pero muy pocos creen que realmente se puede hacer algo para cambiar.
El ser humano tiene que cambiar desde su raíz, desde su origen, desde lo más profundo de su corazón.
El ser humano tiene que desprenderse de su ego, de los yos que le impiden acercarse al que realmente sufre.
El ser humano tiene que despertar, salir de este letargo de “confort” desde el que cree que es un ser individual y que por lo tanto nada puede hacer por cambiar tanta injusticia.
El ser humano debe tomar conciencia de que todos somos uno. Lo que te hacen a ti se lo hacen al mundo. 
Y viceversa.
Hay muchas formas de hacerlo.
Las palabras no valen nada pero sí las intenciones. 
Y las acciones.
Si una palabra mueve una conciencia, algo habremos avanzado.
Y en primer lugar cada uno debe mirar hacia adentro.
Cambiar el mundo desde el interior.
Y con esa fuerza que todos llevamos dentro de nosotros mirar hacia afuera y ver qué podemos hacer. 
Y hacerlo.


Y ellos están ahí, haciéndolo.
Y el mundo debe saberlo.


E.G.  21/11/2013

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