Vendedora de amapolas

Hace mucho tiempo, un enigmático desconocido me dijo que había soñado conmigo.
Perdón, en realidad era una persona a la que conocí a través de una red social y por alguna extraña razón me unió un vinculo misterioso cuya naturaleza jamás llegué a descifrar. Después de insistir bastante para que me desvelara la naturaleza del sueño me describió como se encontraba conmigo en un bosque, ataviada con un vestido vaporoso y portando en la mano una canasta llena de amapolas.
Como es natural el bosque estaba lleno de todo tipo de flores y él caminaba presuroso hacia algún lugar cuando "según sus palabras" me crucé en su camino ofreciéndole dulcemente me comprara alguna amapola.
El hombre, ante lo aparentemente absurdo de mi petición, se negaba rotundamente. Sin embargo fue tal mi insistencia que terminó por comprarlas.
Lo curioso del tema es que las amapolas siempre han sido mis flores favoritas y a este señor, como ya he dicho al principio solo lo conocía de haber intercambiado un par de lecturas y comentarios en sus blogs, aunque todo hay que decirlo me llamaba mucho la atención su forma de escribir y le intuía un algo especial que finalmente me demostró con este sueño particular que él mismo definió como surrealista y sobrenatural.
Después de este intercambio onírico tuvimos alguna charla más, conversaciones intimas, muy personales, que despertaban sensaciones que a veces me hacían temblar. Empecé a tener miedo y poco a poco nos fuimos dejando de hablar. Siempre encontraba una excusa, un motivo para escapar...huí tantas veces que, cuando me quise dar cuenta había desaparecido él.
Desapareció dejando en mí una huella. Puede que él ya no se acuerde, pero yo no lo olvidé.
Hoy recuerdo cuando me dijo: "Hola, vendedora de amapolas. Es la forma en que apareciste en mi sueño. Tengo la habilidad de incluir en ellos a quien merece estarlo, aunque no soy capaz de controlar la trama. Pero he de reconocer que fue ... muy especial.
Me gustaría saber que fue de su vida.
Nunca se sabe, tal vez me quede alguna amapola que vender.
Hasta siempre Vicent.
Mi primera entrada de blog va por ti donde quiera que estés.


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